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| Foto: jack Fante 2011 |
*Dude: Palabra anglosajona cuyo equivalente en español sería: carnal, vato, tío, amigo, compañero, camarada. Se pronuncia más o menos así: “Doude”
A Miguel (CBCM)
Un día, caminando a paso de tortuga, literalmente, ya que aprovechábamos para pasear a la tortuga que vivía en el monasterio, el maestro zen más viejo del lugar, un negro altísimo, ciego, flaco y correoso que ostenta una abundantísima cabellera tipo afro entrecana, con gafas tipo aviador ligeramente violeta siempre puestas, con el que generalmente nadie quería caminar; ya que el anciano tenía por costumbre usar el bastón para corregir las respuestas dadas a las obligatorias preguntas en torno al Dharma que nos hacía en el transcurso de estos paseos, dicho báculo, también lo usaba para espabilar a los que amenazaban con quedarse dormidos en nuestras rutinarias meditaciones diarias frente a la pared.
Estas caminatas a paso normal deberían durar quince minutos pero con la tortuga y el viejo solían durar mínimo hora y media, muchas veces más, mucho más, todo el día, esto se convertía en un tiempo indefinido de atizamiento en distintas partes del cuerpo con el bastón ya que generalmente dábamos respuestas insatisfactorias al viejo monje, además, el viejo, siempre cargaba un machete afiladísimo y sí lo hacías rabiar de veras lo empuñaba en un movimiento irrepetible, elegante y diáfano y te decía: “¡Ahora aprenderás de una parte casi olvidada del Buda y su doctrina!”, “¿Te he hablado de que estoy aprendiendo a usar la espada?”, “¡Hay una parte viril en la doctrina del Shakyamuni muchacho!”, “¡¿Has oído del relato de cómo los egos demasiado necios aprenden que el cultivo sostenido del amor infinito del Dharma no mina las capacidades de combate?!”, la mayoría de los monjes jóvenes salían corriendo, me había ocurrido varias veces; jamás corrí, yo era necio, muy joven y además muy estúpido, en lo profundo deseaba saber qué cara pondría el vejete si lograba un día arrebatarle el machete, también sabía que sólo había que mantenerse flexible, firme y prudentemente alejado del arma mientras la blandía y que a los pocos minutos (uno a tres máximo) el viejo, tan de repente como había estallado en cólera se calmaría. Por supuesto que la amenaza era real, había varios monjes con cicatrices profundas en sus cuerpos, un par, de hecho, había perdido algún dedo y había uno sin un ojo y otro sin una oreja, pero nada realmente de gravedad, se había hecho un collar con estos despojos, era parte de su indumentaria cotidiana, a mí me había cortado dos veces en el mismo brazo (el derecho) pero en diferentes ocasiones, cuando me hizo el segundo corte declaró: “Te habéis ganado el segundo, los puse juntos para que los recuerdes fácilmente, deberíamos meditar profundo si deseas el tercero…Ahora, aprovechemos nuestra salida; y ya que te has herido sin querer, te ayudaré a encontrar las hierbas que han de curarte”.
El hecho de haberme cortado por segunda vez, sólo a pocos milímetros de la primera hablaba de su legendaria maestría con el arma. Pero de la misma forma: natural y sin odio, e igual que las de la naturaleza, estas tormentas se calmarían y te diría, en un santiamén, como si nada pasara, - y uno de esos días espada en mano, en tanto sus ojos brillaban al mismo ritmo que los reflejos de la inmaculada e impecable arma, atrapando una flor que caía, al vuelo, en guardia, con un giro extraño de su cuerpo-, me dijo: “¡Hey!, ¿ya viste esta flor del cerezo?”, o de igual forma podría terminar todo el asunto al decir: “¡Mira que piedra más hermosa!”, “¿apagué el té de jazmín cuando salimos?”, “¡esa nube me recuerda un monte nevado!” o “¡Estos actos imperfectos, mi furia, casi me han hecho pisar a nuestra tortuga!”, o “Deberemos comenzar a meditar de nuevo por años en no matar ni ser causa de matanza”, cosas por el estilo, yo era de los pocos que siempre que me encontraba en el monasterio aceptaba su invitación a caminar, los bastonazos me importaban poco, con tal de ¡oh vieja maldad! hacer rabiar un poco al anciano y ponerlo a hacer ejercicio con el bastón hasta que le dolieran sus viejas muñecas. Sospecho que le agradaba que le acompañase, siempre ponía cara de una mal disimulada satisfacción al verme aceptar sus invitaciones. Mientras hacia una de esas rutinarias caminatas con este maestro Zen, casi al inicio de la correspondiente a ese día, me preguntó: “¿Dónde se manifiesta el Zen en tu vida cotidiana muchacho?”, “¿en qué actividad que realizas encuentras el atisbo profundo de la comprensión de lo inefable?”.
“¡Cuando hago HOt! CaKes Dude*-Maestro!”.
Contesté ligeramente distraído. Inmediatamente después de hablar me di cuenta de la pifia. Era algo que pensaba honestamente pero no lo debí mencionar. El viejo ya llevaba la mano al machete, hizo una pequeña pausa, sus dedos acartonados acariciaban la empuñadura de marfil de la espada, tranquilo, se detuvo completamente, apoyo de nuevo todo su peso en el bastón, dio dos o tres pasos, me miró a los ojos, la tortuga nos miraba fijamente a ambos, esperando, seguimos caminando, dijo: “Explícate”.
Esto amigos es lo que le respondí a mi viejo Dude-Maestro:
“Dude-Maestro, el proceso de hacer HOt! CaKes comienza antes de hacer siquiera el primero. Comienza incluso antes de saber qué quieres hacer un HOt! CaKe, antes de la intención de agasajarte a ti mismo y a los que amas haciendo estos panecillos, no es un acto volitivo, es un impulso innato. Identificada la intención. Ya decidido a hacerlos y teniendo todos los ingredientes a mano, el siguiente paso es preparar la mezcla, arte nada sencillo, como dije, hacer HOt! CaKes no tiene nada que ver con tener ya el primero en la sartén. Si fallas en las cantidades de harina, huevo o leche la consistencia de la mezcla resultará inútil y fallarás en tu intención antes de siquiera de freír el primero. Con lo que un acto puro y no nacido de tu ego no se podrá manifestar, producto de tu prisa, en una muestra más de nuestra imperfecta y acendrada avidez. Habiendo verificado que la mezcla es perfecta y aquí menciono que; podemos agregar como ingrediente de la mixtura antes de mezclarla: chocolate en polvo, o cannabis, o nueces de la india, o nueces normales, o vainilla, o café, o, con la mezcla ya hecha; uvas pasa, chispas de chocolate, o cualquier ingrediente que nos parezca pueda fundirse oportuna y amorosamente en sabor y olor a nuestro HOt! CaKe. Ahora, procedemos a calentar la sartén, el fuego en su justa medida, parte del misticismo profundo del HOt! CaKe estriba en usar esta primigenia fuerza de la naturaleza en su justa medida. Hablo de la Senda Media Perfecta Dude-Maestro. Ahora, humildemente le comento un truco personal, la receta de la caja dice que debemos añadir la mantequilla y perdón, -habiendo el sustituto artificial- por usar un derivado más de la leche de un ser vivo Dude-Maestro, pero he comprobado que la margarina no es adecuada para el sabor y olor del HOt! CaKe Ideal a mi gusto. Decía, la receta de la caja indica que agreguemos la mantequilla a la mezcla, pero yo no lo hago así, NO agrego mantequilla a la mezcla, ya que he podido experimentar que la mantequilla no se funde adecuadamente a la alquimia de harina, huevo y leche y no me place el resultado si la agregamos tal cual dice la receta, así, he meditado en las palabras de otro Perfecto Dude-Maestro que siempre nos decía, al final de su clase de meditación y después de sus generosos y sabios comentarios: “No le crean a nadie, nada, nunca, experiméntelo por ustedes mismos”. Ahora…” -e hicimos una pausa en nuestra caminata ya que la tortuga se había volteado sobre su espalda al querer trepar una piedrecilla del camino, pasamos algunos minutos comprobando que, en efecto, no podía regresar a su posición normal por sí misma, no deseábamos verla morir y decidimos; después de deliberar apasionadamente por un rato sobre si no afectábamos el flujo del devenir al ayudarla a regresar a su posición normal, decidimos que cargaríamos con la responsabilidad de haber alterado el flujo natural de muerte-vida-muerte-vida…con nuestro acto, que nuestro apego al animal no era sano y que deberíamos en lo futuro si teníamos vida, meditar profundo sobre la conveniencia de no cultivar el apego a los asuntos del mundo, así, mi Maestro dio un pequeño golpe con su bastón en el caparazón de la tortuga, esta se sacudió a la velocidad que lo hacen las tortugas, nos sonrío y continúo caminando- Retomamos la caminata y mi respuesta: “Dude-Maestro ya tenemos la mixtura maravillosa y el fuego listo en su punto a nuestro parecer perfecto para cocinar el HOt! CaKe, procedemos a untar un poco de mantequilla a la sartén, aclaro, no debemos untar mantequilla a la sartén para cada HOt! CaKe, una untada sirve para dos o tres HOt! CaKes, pero esto debe juzgarlo cada cocinero, hacer HOt! CaKes no es una ciencia exacta, es Zen, una meditación, de hecho al primero le llamo siempre “El HOt! CaKe que no fue” es el más feo de todos, y el que siempre devoro primero, mientras cocino los demás y agradezco su existencia y la fuerza que me transfiere, su imperfección, pero aún más su generosidad, ahora a manera de lista le comentaré humildemente lo que he encontrado mientras cocino estos panecillos, estos pensamientos están ordenados según jerarquía ninguna, no tienen valor alguno y son simples burbujas de una consciencia dentro de mí que desconozco y que surgen y desaparecen en un ciclo infinito:
- No existe el HOt! CaKe Perfecto. Cada HOt! CaKe es en sí mismo la máxima manifestación de sí mismo que puede ser. Así pues, tal vez sea útil comparar una cosa con otra en algunas situaciones de la vida, a efectos prácticos o discursivos pero esto no tiene ningún efecto en la Eternidad Impasible del Dharma. Al final toda comparación y TODO es vacío en sí mismo.
- No hay tal cosa como un HOt! CaKe grande ni pequeño. Todo es como debe ser o manifestarse. Nuestro aparente amor desinteresado por cambiar las cosas sólo es una muestra más de un ego delirante…sin embargo, sabiamente, debemos tratar de cambiar algunas cosas, sí estas entran en contradicción con el amor incondicional que debemos cultivar por todos los seres. Trabajando fuera y desde dentro de nosotros por ello, para evitar la manifestación egóica; se debe trabajar sin descanso en esto pero sin mezclarte realmente nunca a un nivel profundo con vuestra propia intención de cambiar las cosas del mundo. El HOt! CaKe no ES sólo se manifiesta. Nada es esencial en sí mismo.
- Debes vaciar parte de la mezcla para cada HOt! CaKe como si éste fuera el último HOt! CaKe que vas a poder preparar en tu vida. De hecho en algún momento uno de ellos lo será. Debes tomarte el tiempo de meditar en lo siguiente en cuánto tengas oportunidad en la jornada; tu propia muerte y la de todos los seres cada día sin falta.
- Hacer dos o tres HOt! CaKes no tiene sentido, comenzarás a comprender la grandeza del HOt! CaKe a partir, más o menos del sexto HOt! CaKe que prepares, debes acometer la labor, con todo tu ser manifiesto, imaginando que dicho trabajo será la única cosa a la qué te vas a dedicar en toda tu vida. Debes hacer cada cosa que realices en el día como si fueras un profesional en el asunto, de hecho, al hacerlo así serás un profesional del asunto, sea lo que sea que hagas y así el nivel de maestría individual sea cuál sea el que alcances será el TUYO como un profesional del asunto.
- Debemos procurar en lo posible no descuidar la sartén…sobre todo si tenemos un HOt! CaKe friéndose en ella. La raíz de un HOt! CaKe malogrado es nuestra falta de compromiso con el HOt! CaKe. Debemos mantenernos en vigilia de nosotros mismos siempre y en toda situación, las bajas pasiones, la ira, la ignorancia, la avidez, hacen presa de la mente débil y que no está vigilante de sí misma…”
Tuve que hacer una pausa más en la explicación ya que…esta vez…fue mi propio Dude-Maestro quién cayó y no podía levantarse, se había resbalado y había ido a dar en un charco de fango del camino, amén las recientes lluvias en el bosque en el que se encuentra el monasterio, lo dejé tirado en el fango por un rato, más largo aún que el que usamos para la discusión sobre la tortuga ya que esta vez debimos deliberar sobre si la caída había sido una manifestación providencial del Dharma y entonces se trataba de una prueba personal para mi Dude-Maestro; para un budista no hay ningún evento esencial o determinante, pero tampoco hay eventos que sean insustanciales o no determinantes, mi maestro alegaba, desde el fango, con el rostro y las ropas manchadas de barro que se trataba de una prueba personal y que por tanto no debía ayudarlo, yo asentía ante la decisión, perfecta sabiduría y convicción de sus argumentos, pero acordamos, al final; que debía ayudarle, ya que se podía tratar de una prueba no para él sino para mí, tampoco estábamos seguros de esto, la solución que nos pareció acorde al Sendero Medio Perfecto fue la siguientes: esperar a que él pudiera poner una rodilla a tierra, bastante rato después, y otras tantas caídas del anciano al barro, pudo por fin medio incorporarse, así, con mi maestro totalmente sucio por el barro, hincado en medio del charco de fango, le estiré mi brazo para que pudiera salir de ahí completamente, nos abrazamos fraternalmente, reímos a carcajada batiente, mientras repetíamos la mímica de sus caídas al barro al tratar de incorporarse, hablamos de que había sido una oportunidad para tratar de comprender que aún los más grandiosos y Perfectos Maestros no las tienen todas consigo y a veces fallan en su Perfecta Vigilia y que sí el evento se hubiera manifestado en un momento de premura, que, sí y sólo sí se hubiera tratado de una de nuestras frecuentes batallas en el Sendero Perfecto o un evento natural o humano de gravedad no debía existir duda en nuestras mentes de ayudar a otros; aún a costa de nuestras propias vidas. Reemprendimos la senda, mi maestro, inmaculado siempre en su higiene personal pero ahora totalmente manchado, su machete, su collar de despojos humanos, sus gafas, el báculo, nuestra tortuga y yo.
Continúe la explicación:
- “No existe el HOt! CaKe perfectamente redondo. Dude-Maestro, sí pudiésemos medir con instrumentos científicos la circunferencia del HOt! CaKe que consideramos erróneamente cómo perfecto, nos daríamos cuenta que tal perfección no existe, que en sus bordes, observados cada vez más de cerca hay imperfecciones que no se pueden negar. La realidad es un producto de nuestro sexto sentido (el budismo considera a la mente como un sentido más, entre los otros cinco) por tanto, lo que consideramos Realidad sólo es una percepción, luego entonces la realidad no existe, la locura tampoco existe, lo que consideramos “real” sólo es una convención social, así, ¿quién nos dice que no estamos todos locos y que sólo compartimos la misma versión de la locura?, sólo son distintas percepciones de una realidad de la que realmente no sabemos nada más que lo que nuestros sentidos nos dicen y está demostrado que los sentidos pueden ser engañados fácilmente por cualquier prestidigitador hábil o por eventos totalmente naturales que le juegan malas pasadas a nuestra percepción. No debemos confiar ciegamente en lo que pensamos, en lo que percibimos y mucho menos en lo que sentimos. No son manifestaciones de nuestro verdadero yo, sí es que tal cosa existe.
- Cuida que la pala que usas, sea adecuada para voltear los HOt! CaKes. En toda vida sólo hay dos o tres asuntos realmente de gravedad, pero se debe tener ojo a los detalles, las cosas simples deben juzgarse con atención y las cosas graves deben ser tratadas con ligereza.
- No te preocupes si algunos HOt! CaKes salen ligeramente quemados. La naturaleza si en algo se siente satisfecha es en la variedad, ¿no es verdad Dude-Maestro?, ¿por qué debo entristecerme si algunos de los HOt! CaKes resultan quemados?, ¿por qué mi gusto al hacer algo debe demudar en sufrimiento si no todo está bien todo el tiempo?, si al mirar por la ventana de la cocina lo que tengo enfrente es una selva de cosas distintas, cada pájaro, cada roca, cada árbol, cada copo de nieve, cada día, se complacen y sienten satisfechos solamente con ser distintos al anterior, ¿por qué no había yo de hacerlo?
- Al hacer HOt! CaKes, seguramente en algún momento te quemarás. La esencia de la existencia si esta tiene alguna es el sufrimiento, es una carga de la que yo y todos mis hermanos debemos ser conscientes, sin flaquear en nuestro gozo por la vida, sí logro comprender esto, como sospecho que al agua siempre moja, que el cielo en sus días claros es azul, que me gusta el trasero de las chicas, que necesito aire para respirar, con la normalidad tranquila con la que acepto una multitud de cosas, entonces estaré en condiciones de emprender el Camino Óctuple Sagrado para deshacerme definitivamente del sufrimiento.
- De inicio, a veces, cuando el HOt! CaKe toca la sartén caliente éste comienza a verse horrible, en su forma y aspecto, esto no quiere decir que vaya a terminar siendo un HOt! CaKe mal hecho, sólo hay que tener paciencia…todavía falta voltearlo. No debemos abandonar el placer y convicción de nada que real, humilde y calmadamente nos apasione, si no logramos ser los mejores nada pasará, la rueda del Samsara continuará dando vueltas como el buey en el molino, sí abandonamos porque consideramos que todo está mal, cometeremos una falta de cuyo error nos hemos de dar cuenta cuando sea casi imposible hacer algo, si persistimos, a pesar de todo, en nuestro esfuerzo en la Senda Media Perfecta lo peor que puede pasarnos es no ser ni lejanamente los mejores en algo, pero seguramente, el simple hecho de recorrer el camino completo hasta el suave fin de nuestros días nos hará manifestarnos como seres excepcionales. Y manifestarnos como un ser así, incluso, nos cuidaría de nuestra propia vanidad al lograrlo.
- A pesar de que cocinar los HOt! CaKes puede ser una de las cosas que más te de placer en esta vida, el recipiente que contiene la mezcla se vaciará en algún momento. Debemos esforzarnos por comprender que la máxima del universo es el cambio, que todo es impermanente, que no existe una personalidad o identidad o idea, ente, ser, universo que persista al paso del tiempo, que aquél que diga ASI SOY, ESTAS SON MIS CREENCIAS, ÉSTE MI DOGMA, estará cometiendo un error de párvulo en el andar de la Senda Media Perfecta, poniendo en evidencia su necedad e ignorancia y que a pesar de su extrañeza y furia por andar solo, porque los demás no reconocen su grandeza, será prudentemente evitado por los sabios, y andará solitario como el zorrillo, por los bosques, meditando y haciendo su labor como monje pero no lo será si no comprende esta simple verdad.
- Un HOt! CaKe es un HOt! CaKe a pesar de que no lo parezca. El cabello rapado, las ropas color azafrán, la herencia, el lugar de procedencia, la familia de origen, el título, no hacen a un Dude-Maestro, debemos observar con cuidado a aquéllos que se presentan como maestros, ya que, la mayoría de las veces sólo lo son en apariencia, de nada sirven las características estereotipadas de un maestro y que mencioné, si su interior esta negro de furia, ignorancia, avidez y por tanto de odio y miedo, confío más en una faz calma y sosegada casi todo el tiempo, en un sabio que se ríe y sabe hacer reír a la primer provocación, que baila despreocupado y sin ritmo ni concierto si la música le place y que toma sus alimentos y realiza sus actividades con los aprendices más humildes; y nunca, en el “maestro” que llega con un Audi, un traje, joyas, dinero, una actitud falsamente grave y solemne como si estuviera preocupado todo el tiempo, el ceño fruncido y un aire de autosuficiencia, esperando que todos se inclinen ante su presencia, el verdadero Dude-Maestro Perfecto, no necesita decir que lo es. Y muchas veces cuida ni siquiera parecerlo ya que esto afecta a los que lo rodean y no actúan de manera natural, lo cual bloquea la sabiduría existente en lo cotidiano.
- Voltea el HOt! CaKe con decisión. De nada sirve dar un largo rodeo para realizar una acción, los Dudes-Maestros Perfectos, no dudan una vez que consideran que una acción debe realizarse, incluso y ojala esto no sea jamás necesario, en caso de tener que acabar con un antagonista, el Camino del Dude-Maestro Perfecto es Uno e Inmediato, esto debe considerarse así para todos nuestros actos, debemos esforzarnos por no detener el flujo de nuestras manifestaciones y así estar más y más en armonía con nosotros mismos. Con nuestros pensamientos, sentimientos y actos.
- Si el HOt! CaKe está completamente quemado no hay nada que se pueda hacer, hay que asumirlo. Si, por ejemplo, al ver que comienza a llover, estamos fuera y no tuvimos la previsión de proveernos de algún accesorio para no mojarnos, comenzamos a tratar de evitar la lluvia; sólo hacemos el ridículo, lo mejor es que al ver llover, asumamos que nos vamos a mojar y entonces la lluvia ya no será un problema y tal vez, si hemos cultivado nuestro espíritu alcancemos a disfrutar el milagro de empaparnos de esta manera.
- No juzgues tu HOt! CaKe a partir de los HOt! CaKes de otro. Cada hombre soberano es su propia medida y ley. Eres tu propio HOt! CaKe. No debes considerarte inferior a nadie en ningún aspecto de hacer HOt! CaKes o en ningún aspecto de la vida. Si todo el esfuerzo, concentración y voluntad de la que eres capaz están en cada actividad que llevas a cabo. Entonces, sea cual fuere el resultado… Habrás triunfado de manera total.
- Sí estas deseando hacer otra cosa mientras cocinas un HOt! CaKe, entonces con honestidad debes aceptar que no era el momento de entender la grandeza y misticismo profundo del HOt! CaKe y debes dedicarte a otra cosa, no debemos dejar que una cosa se convierta en dos en nuestra mente…y bien…
Esto es todo lo que puedo comentarle al respecto de este asunto Dude-Maestro, al momento, puede ser que, un día, esté en posibilidades de ampliar mi explicación si esta le ha parecido insuficiente…”
Habíamos llegado a la cumbre del monte cercano al monasterio, se podía ver un enorme valle boscoso, árboles de bambú de docenas de metros, águilas cebándose en sus nidos preparadas para la caza, el maestro con el barro ya casi seco cubriendo sus ropas y su rostro, la tortuga extenuada con nosotros en la cima, el agua de un manantial níveo naciendo de la montaña, el pequeño altar del Tathagata mirando al horizonte. El maestro sacó un enorme cigarro de ganja de sus ropas, lo encendió, dio una larga calada, lo ofreció al altar, lo puso en el incensario del mismo, sin decir palabra, junto sus manos y por fin, habló: “Me inclino ante las palabras de un Dude-Maestro Perfecto, no tengo más que agregar, agradecimiento infinito al universo, a los días, al barro, las tortugas, al Sendero y a los HOt! CaKes, de ahora en adelante yo, de manera individual y sin esperar la venía de nadie os saludaré a la usanza de los antiguos de: What´s up Dude-Maestro!!!, las palabras que emitiste son así para todas las cosas. Námaste.”
Junté mis manos, respondí a su reverencia con la mía. Cogió la ganja del incensario, me la ofreció. Saqué un tazón con HOt! CaKes de la mochila que llevaba. Nos sentamos en una gran roca. Le extendí uno, yo tomé otro y le dimos un trozo pequeño a la tortuga…
Esto amigos, fue lo que ocurrió en aquélla ocasión en el monasterio y lo recordé hoy porque a mediodía decidí hacer estos panecillos y mi hermana al verme frente a la estufa en casa, los miró y musitó: “Que asco”. Pregunté de qué sentía asco y ella dijo, me parece: “De los HOt! CaKes”. Subió la escalinata de nuestro hogar corriendo y ya no alcanzó a escuchar que yo repliqué en voz baja: “Jamás comprenderás la profundidad del Dharma si no has hecho nunca el ejercicio del HOt! CaKe-Zen”.
“Cedo el mérito de todos mis actos…y que estos…sirvan de alivio a todos los seres que sufren…en cualquier momento en cualquier lugar”
Ghost Dog.






